¿Qué son las ruedas?

Con lo especulado hasta ahora, diremos que son las primeras entidades materiales que, no solo interactúan con la energía, también la almacenan. De ella obtienen: autonomía, momento lineal, angular y magnético. Son capaces de moverse a velocidades relativistas, deformando el campo H (haciéndolo rotar a su alrededor), para amortiguar de esta manera la resistencia al desplazamiento ejercida por este campo. Lo entenderemos mejor, observando el siguiente esquema que puede servir como idea simplificada de una rueda que, de algún modo, hubiéramos conseguido mantener estática, forzando a que el campo H fluya en bucle a su alrededor.

 

Esquema especial simple

 

Sin embargo, las dinámicas reales deben ser algo más complejas. Por ejemplo, se me ocurre pensar que las ruedas, al moverse en este campo, deben actuar como hélices que absorben el “fluido” por delante y lo impulsan hacia atrás, ganando de esta manera impulso para moverse a estas velocidades relativistas. La consecuencia, que podemos extraer de esto, la he argumentado en el preámbulo, cuando expuse el concepto y la nueva forma de entender la “masa relativista aparente”, es decir: si un ente material se mueve a la velocidad de la luz, a la par que el campo H que lo rodea, la observación desde un referencial externo, relativamente estático, será que ese ente material carecerá prácticamente de masa.

 

Imagen de Davidhv22
Analogía del movimiento de una rueda en el campo H. Imagen de Davidhv22

Nota no incluida en el libro:

¿Existe algún supuesto matemático, dentro de la relatividad general, que permita a las ruedas moverse a velocidades relativistas sin sufrir un incremento de su masa inercial aparente?

La respuesta la tenemos en un artículo publicado por el Dr. Miguel Alcubierre en 1994, en IopCience, titulado “The warp drive: hyper-fast travel within general relativity”, en el que nos muestra, matemáticamente y sin contravenir la relatividad general, cómo es posible que un cuerpo masivo se mueva a la velocidades relativistas o incluso superlumínicas.

Para conseguirlo, requeriríamos de un motor de curvatura espacio-temporal que crease un campo alrededor del cuerpo, que produjese un efecto de absorción por delante y otro de impulsión por detrás de su trayectoria, de manera tal que se mantuviera estable la geometría espacio-temporal plana en el centro de esa “burbuja”. La métrica de ese campo estaría representada por el gráfico siguiente:

Métrica de Alcubierre. Gráfico de AllenMcC
Gráfico de AllenMcC

 

Os dejo un vídeo de una conferencia del Dr. Miguel Alcubierre, en el Parque Explora.

-Al finalizar el extracto del video, puedes reproducir la conferencia íntegra volviendo a pulsar sobre el enlace de YouTube-

Según esto, las ruedas podrían moverse en el espacio sin ser frenados por los bosones de Higgs porque, de alguna manera, a su alrededor crean ese tipo de “burbuja”. Serían  unos “mini-motores” de curvatura espacio-temporal que funcionarían de forma análoga al desplazamiento de una hélice en el agua, es decir, absorbiendo e impulsando el fluido a su paso. Eso sí, para conseguir esto, las ruedas requieren de una cierta estructura que geométricamente lo haga factible y de una fuente de energía para no tener que depender exclusivamente de la inercia en sus desplazamientos.

Según Alcubierre, la energía debería concentrarse en una región con forma de toroide, posicionada perpendicularmente a la dirección de movimiento, lo que coincide exactamente con el modelo geométrico creado en la teoría de ruedas y, todo eso, sin que yo, su autor, tuviera conocimiento alguno de la existencia de los cálculos el Dr. Alcubierre. Pero, por supuesto, han sido muy bienvenidos porque facilitarán enormemente la aceptación de la idea de la dinámica de las ruedas.

Imagen de la NASA
Imagen de la NASA

Claro que la energía necesaria para este tipo de “burbuja” se ha teorizado como “energía negativa”, algo que los científicos actualmente no tienen ni idea de qué pueda ser, pero que está implícita en esta teoría y que explicitaré en su momento.

Por otro lado, debido a su composición estructural eléctricamente equilibrada, las primeras ruedas son neutras, con lo cual, nos encontramos con unas entidades: con masa relativa aparente nula, que se mueven a la velocidad de la luz, cuyo momento magnético es congruente con el concepto de espín 1/2  y eléctricamente neutras. ¿No les suenan de algo?

 

El neutrino

Efectivamente, se trata del neutrino. Un ente mucho más grande de lo que nunca podíamos imaginar; o, talvez, hemos debido imaginarlo antes, dados los resultados de las observaciones realizadas, por que alguien calculó que su detección, aunque fuera por métodos indirectos, jamás sería posible debido a su pequeño tamaño y a la falta de interacción con el resto de la materia; y, sin embargo, los estamos detectando continuamente. Probablemente esos cálculos únicamente tuvieran de erróneo la consideración del tamaño de la “partícula” en cuestión. Luego llegó Murphi (el de la famosa ley) y llamó antineutrino al que tiene el momento angular de la materia común y neutrino a su homólogo antimaterial. Se dice de los neutrinos que son zurdos, evidenciando que se han clasificado erróneamente. Jamás se han encontrado un neutrino (antimateria), sin embargo, utilizamos este nombre continuamente para referirnos a los antineutrinos (materia común); por eso, en este documento propongo corregir el error y, desde ahora mismo, denominar neutrino a la materia común y antineutrino a la antimateria. Una vez dicho esto, entraré en el meollo de este asunto.

 

Por Roy Kaltschmidt, Lawrence Berkeley National Laboratory (The Daya Bay Antineutrino Detector) [Public domain], undefined
Detector de neutrinos Daya Bay. Imagen de Roy Kaltschmidt, Lawrence Berkeley National Laboratory

Wolfgang Pauli propuso la existencia de una partícula neutra (sin carga) y sin masa que acompañara al electrón en la desintegración β- para explicar, a la desesperada, por qué se producía el espectro continuo de energía en las emisiones de electrones y positrones en procesos radioactivos; o por qué no había retroceso en el núcleo de la forma que sería de esperar. Las gráficas surgidas de la experimentación con este tipo de fenómenos eran tozudas y no habían respuestas mejores. Por eso, cuando se descubrió una partícula que, en principio, cumplía con lo previsto, el asunto dejaba poco espacio para la duda. Enrico Fermi la llamó neutrino y todos contentos.

Wolfgang Pauli - Passport Photo from circa 1940
Wolfgang Pauli
Gráfica del espectro de energía de los decaimientos beta
Gráfica del espectro de energía de los decaimientos beta

Sin embargo, ahora sabemos que los neutrinos tienen masa, lo que no concuerda con lo sugerido por Pauli. Además, el momento lineal de electrones y positrones, en las desintegraciones β, también se puede explicar en esta teoría de ruedas y no es necesario recurrir a la compañía de ningún ente adicional para justificar el resultado de las mediciones realizadas, porque las cualidades de estas dos entidades (electrones y positrones), si las consideramos de la forma que veremos en las fases siguiente de la evolución de la materia, se mostrarán coherentes con las observaciones y las experimentaciones sobre las emisiones de partículas desde el núcleo atómico. De manera que el carácter continuo del espectro de la radiación β podrá considerarse otra prueba de la naturaleza de las ruedas y de la gestión de la energía que estas realizan. Pero antes de avanzar más, me gustaría pararme a analizar las conclusiones a las que se llegó, tras realizar uno de los experimentos que se desarrolló para demostrar la existencia del neutrino y que, en mi opinión, no ha servido más que para arrojar sombras y retrasar el entendimiento de la física del nivel subatómico.

 

El experimento del neutrino de Cowan y Reines

Fue ideado de la siguiente manera:

            “Después de un experimento preliminar en Hanford, Reines y Cowan llevaron el experimento a la Planta de Savannah River, cerca de Augusta, Georgia, donde tenían una mejor protección contra los rayos cósmicos. Esta ubicación apantallada estaba a 11 m. del reactor, y 12 m. bajo tierra. En el experimento de 1956 utilizaron dos tanques con un total de aproximadamente 200 litros de agua con aproximadamente 40 kg. de CdCl2 disuelto. Los tanques de agua se intercalaron entre tres capas de centelladores, que contenían 110 tubos fotomultiplicadores de 5 pulgadas”.*

 * http://hyperphysics.phy-astr.gsu.edu/hbasees/particles/cowan.html

Como se esperaba que los reactores nucleares produjeran neutrinos masivamente, esta ubicación era ideal. Los neutrinos debían interactuar con los núcleos de los átomos de hidrógeno del agua para producir neutrones y positrones, y estos últimos debían desintegrase al chocar con los electrones. El cloruro de cadmio se utiliza como control de la producción de neutrones, ya que cuando el cadmio-108 acoge a un neutrón en su núcleo se transforma en cadmio-109 en estado excitado y emite radiación gamma más tarde. Los tubos fotomultiplicadores sirven para detectar esta radiación, así como las dos que se deben producir cinco millonésimas de segundo antes, debidas a la aniquilación del par electrón-positrón, cuyo evento es característico, porque las radiaciones se emiten al mismo tiempo en direcciones perfectamente opuestas. Después de realizar el experimento y tras analizar los datos, llegaron a la conclusión de que este había sido un gran éxito y la comunidad científica lo valoró como tal. Se había demostrado la existencia del neutrino y se ratificaba que su unión con un protón tiene el resultado esperado.

 

Experimento del neutrino
Reconocimiento al “experimento del neutrino”. Imagen de Savannah River Site

Pero, los procesos descritos no son compatibles con lo que veremos en esta “teoría de ruedas”, por eso, me veo en la obligación de revisar este experimento. No para negar la existencia de los neutrinos, en eso comparto plenamente la opinión de que ellos fueron los primeros responsables de las interacciones que se produjeron (no las que se dedujeron), porque éstas solo se dieron con el reactor encendido, cuando se apagó dejaron de observarse, y porque son congruentes con la emisión de ruedas neutras contra una disolución de cloruro de cadmio en agua. Me explico: Si comparamos “el experimento de la lámina de oro” de Ernest Rutherford con éste -aún salvando las distancias en cuanto a la dificultad que entraña cada uno-, vemos que en el primero se emitieron partículas α (núcleos de He-4) contra una fina lámina de oro, en una dirección muy precisa, para ver como interactuaban; ofreciendo un resultado simple y limpio, los núcleos de los átomos de oro repelieron algunas partículas y desviaron otras, mientras que las demás pasaron a través de la lámina sin ningún cambio, todas fueron detectadas al observar el destello que produjo cada una al colisionar con la pantalla de sulfuro de zinc que rodeaba el dispositivo. En “el experimento del neutrino” se dedujo que los eventos esperados se produjeron, aproximadamente, unas tres veces por hora. Con este volumen de eventos debía ser rápido su análisis, se produce un par de rayos gamma en direcciones opuestas y a las cinco millonésimas de segundo se detecta otro, así de simple; sin embargo tardaron meses en analizar los datos que los fotomultiplicadores arrojaron, lo que me lleva a sospechar que el experimento no fue ni simple ni limpio, debieron producirse un número abrumador de emisiones gamma, cuyo origen no se explicó, y no es de extrañar que, entre tanto dato, aparezcan algunos que se interpreten en el sentido esperado.

 

En mi opinión lo que se observó allí fue el resultado del ametrallamiento masivo, con ruedas neutras (neutrinos), dirigidas contra una disolución acuosa; porque inicialmente se supuso una muy baja posibilidad de que una de estas “partículas ínfimas” chocase con un elemento del átomo, pero esto ocurrió con muchísima frecuencia debido al tamaño real de las ruedas y a un flujo de emisión muy intenso. Cuando los neutrinos chocan con algún núcleo, el efecto se multiplica, porque se liberan: protones, neutrones, positrones, electrones y más neutrinos; por no hablar de la infinidad de fragmentos de las ruedas que debieron ser proyectados. Es una cascada de sucesos que se evidenciaron con la radiación de Cherenkov; porque cada vez que se destruye una rueda se emite un fotón gamma, de modo que las interacciones son múltiples y muy difíciles de controlar; se producen numerosas aniquilaciones de pares electrón-positrón, muchas desintegraciones β, y también múltiples acoplamientos de neutrones en los núcleos de cadmio-108, todos ellos con su correspondiente emisión gamma. Sin embargo, si nos fijamos únicamente en los casos de acoplamientos de neutrones, observaremos que éstos pudieron tener diversas procedencias. No olvidemos que no solo había átomos de hidrógeno, también había: oxigeno, cadmio y cloro; y existe una posibilidad bastante alta de detectar algunos de los numerosísimos fotones gamma emitidos, justo 5 microsegundos después de la supuesta detección de una aniquilación de un par que, con solo 110 fotomultiplicadores, también sería difícil de distinguir entre tanto evento caótico. Por tanto, nada debió darse por probado.

 

Por Pieckd (Pieck Darío) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) undefined CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], undefined
Radiación de Cherenkov en un reactor nuclear. Imagen de Pieckd

Sobre este asunto, citaré el artículo titulado: “La invención del neutrino: un análisis epistemológico”, publicado en 2012 en Scientlæ Studia por Alejandro Cassini, en cuya conclusión se afirma:

«Esta evidencia recién la proporcionaron los experimentos de Cowan y Reines en 1956, pero era mucho menos firme y clara que lo que habitualmente se cree. Había importantes valores discordantes en los informes que  Cowan y Reines publicaron ese año (cf. Arns; 2001). No obstante, el experimento no fue repetido por ningún otro grupo de experimentadores y la hipótesis de la existencia de neutrinos libres en la naturaleza se dio por confirmada.»